Una diferencia de 60 años de edad entre los padres reaviva el debate sobre consentimiento, desigualdad y protección a adolescentes
Una pareja del municipio de Jalpan de Serra, en Querétaro, aparece en el lugar número 15 del listado nacional de los 30 nacimientos registrados en 2024 con mayor diferencia de edad entre los padres, de acuerdo con datos abiertos de la Dirección General de Información en Salud (DGIS), publicados por la Secretaría de Salud del Gobierno de la República.
Existe un caso donde el padre tiene 78 años y la madre 18 años, lo que representa una brecha generacional de seis décadas. La información fue extraída del apartado “Nacimientos 2024” y ha generado controversia en redes sociales, donde usuarios cuestionan las implicaciones éticas, sociales y legales de este tipo de relaciones.

Aunque se trata de una mujer legalmente mayor de edad, la diferencia con su pareja ha generado preocupación y descontento, al formar parte de una lista donde también figuran nacimientos en los que las madres tienen apenas 10, 11 o 12 años, como ocurrió en Texcoco, Estado de México, y Xalapa, Veracruz, donde las diferencias de edad con los padres oscilan entre 22 y 53 años.
Estos datos provienen de registros oficiales y no implican necesariamente un delito en todos los casos. Sin embargo, la frecuencia de relaciones con desigualdad de edad y poder reabre el debate público sobre consentimiento, educación sexual, y los riesgos en contextos vulnerables, especialmente en comunidades rurales.
En el caso de Jalpan, medios locales señalan que la pareja inició su relación hace algunos meses y recientemente confirmó el nacimiento del bebé. Hasta ahora, no se ha informado si existe alguna investigación legal en curso, aunque el caso ya ha encendido las alertas entre colectivos que defienden los derechos sexuales y reproductivos.
La Secretaría de Salud no ha emitido un pronunciamiento adicional sobre el tema, pero la discusión sigue activa en plataformas digitales, donde se exige mayor atención institucional, políticas públicas preventivas, y un marco más sólido para proteger a niñas, niños y adolescentes frente a relaciones desiguales o abusivas.
