El senador acusa que la Reforma Electoral concentra el control y no atiende riesgos como la injerencia del crimen organizado
El senador por Querétaro, Agustín Dorantes Lámbarri, afirmó que la Reforma Electoral impulsada desde la Presidencia de la República representa un intento por concentrar el poder y frenar los avances democráticos alcanzados en las últimas décadas. Señaló que la iniciativa, atribuida al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no ha sido enriquecida con propuestas de la oposición y, hasta ahora, no ha llegado ni a la Cámara de Diputados ni al Senado.
Dorantes sostuvo que, a diferencia de reformas anteriores que surgieron desde la oposición para generar mayor equidad en la contienda, la propuesta actual “viene del régimen” y, a su decir, plantea un mecanismo de control y concentración política. Recordó que tras la elección presidencial de 2006 se impulsaron cambios para equilibrar la exposición mediática de los candidatos, pero ahora —dijo— el enfoque es distinto.
El legislador advirtió que, bajo el argumento de generar ahorros, se pretende debilitar instrumentos que han dado certeza a los procesos electorales, como el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), además de eliminar figuras como las diputaciones y senadurías plurinominales, lo que —aseguró— provocaría sobrerrepresentación del partido en el poder y subrepresentación de la oposición.

“Quieren quitar las figuras que permitieron que la oposición accediera al poder. Esa es la gravedad: eliminar mecanismos que ayudaron a transitar hacia una democracia con pluralidad y árbitros imparciales”, expresó.
El senador también consideró que una reforma de fondo debería enfocarse en impedir el financiamiento del crimen organizado en campañas y evitar la imposición de candidatos vinculados a grupos delictivos, en lugar de modificar estructuras que, afirmó, han contribuido a la vida democrática del país.
Finalmente, Dorantes calificó la iniciativa como una reforma retrógrada, al tiempo que cuestionó las prioridades presupuestales del gobierno federal, al señalar que existen sectores como salud y energía que enfrentan mayores retos y requieren atención urgente.