January 17, 2018

En los últimos meses Harvey Weinstein se ha convertido en uno de los hombres más repudiados (y no mentimos con esto) de Hollywood. La encargada de destapar todas las cosas que él hacía para lograr tener a algunas mujeres, fue la actriz Ashley Judd. A partir de entonces, muchas otras actrices se sumaron a ella y revelaron el acoso sexual al que fueron sometidas durante la grabación de alguna película. Ahora ha sido Salma Hayek la que ha escrito un artículo para el New York Timeshablando al respecto.

En la publicación titulada “Harvey Weinstein es mi monstruo también”, la actriz mexicana asegura que por años, Weinstein la atosigó, pero además, asegura que luego de que todo se destapara, varios reporteros se le acercaron para hablar sobre ese episodio de su vida, incluso Ashley Judd misma y aunque el tiempo ha pasado ya, finalmente tomó la decisión de enfrentarlo y decirlo, contar que uno de los hombres más poderosos de la industria cinematográfica llegó a amenazarla de muerte.

A continuación te dejamos la traducción completa del artículo que escribió Salma para el NYT:

Harvey Weinstein era un cinético apasionado, tomaba riesgos, un patrón del talento en el cine, un padre amoroso y un padre. 

Por años, él fue mi monstruo.

Este otoño se me acercaron reporteros a través de diferentes fuentes, incluyendo mi querida amiga Ashley Judd, para hablar sobre este episodio de mi vida, que aunque es doloroso, pensé en hacer las paces con él y dejarlo ir. 

Me había auto lavado el cerebro al pensar que se había terminado y que había sobrevivido; escondí la responsabilidad de hablar sobre esto bajo la excusa de que suficientes personas habían estado involucradas en la misma situación que yo con este monstruo (mi monstruo). No consideré que mi voz fuera importante, tampoco pensé que haría una diferencia.

En la realidad, estaba tratando de salvarme del reto de explicar varias cosas a mis seres queridos: por qué, cuando casualmente mencioné que había sufrido de bullying por muchos otros como Harvey, había excluido algunos detalles. Y por qué, por tantos años, había sido cordial con un hombre que me hirió tan profundamente. Me sentía orgullosa de mi capacidad de perdonar, pero el mero hecho es que estaba avergonzada de describir los detalles de lo que había perdonado y me hizo preguntarme si ese capítulo en mi vida realmente había sido resuelto.

Cuando muchas mujeres describieron lo que Harvey les había hecho, tuve que confrontar mi cobardía y aceptar humildemente que mi historia, tan importante como fue para mí, no era nada excepto una gota en el océano de dolor y confusión. Sentí que ahora a nadie le importaría mi dolor — tal vez esto era un efecto de todas las veces en las que me decían, especialmente Harvey, que yo era nadie. 

Radar News

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