September 21, 2017

Usualmente, se comete el error de relacionar la “vida sana” con el consumo de vegetales y legumbres, optando por el vegetarianismo y eliminando alimentos de origen animal.

En esta vorágine, la soja ha tomado un protagonismo importante ya que se la suele rotular como la sustituta de las carnes, además de presentarse en múltiples formas para su comercialización que amplía el espectro de consumidores. Pero no se debe olvidar que para satisfacer las necesidades nutritivas diarias, la dieta debe incluir alimentos característicos de los seis grupos principales de la pirámide alimentaria, es decir que toda dieta que suprima alguno de estos grupos debe tomarse con precaución.

Más allá de los beneficios ya sabidos de la soja y la práctica del vegetarianismo, hay ciertos aspectos negativos que deben ser tenidos en cuenta al momento de decidir el tipo de alimentación que pretendemos implementar en nuestras dietas. La principal limitación está en la menor calidad de fuentes proteicas en la proteína vegetal; para revertir esta situación es necesario adicionar proteínas de buena calidad (leche y huevo). Otra deficiencia es la ausencia de vitamina B12 en los alimentos de dicho origen, esta vitamina es indispensable para el humano para la prevención de anemia perniciosa o alteraciones del sistema nervioso.

Con todo lo dicho, llegamos a la conclusión de que el vegetarianismo como religión y la soja como sustituto de la carne no son símbolos verídicos de una alimentación sana y balanceada. Para lograr el objetivo de mejorar la calidad de vida y el equilibrio en la dieta, es necesario comer variado, inclusive a los alimentos de origen animal.

Con información: Nutri-salud.com.ar

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