October 21, 2017

La milicia chiita hutí envió este lunes nuevos refuerzos al sur de Yemen, con el objetivo de tomar la ciudad de Adén, donde se encuentra refugiado el presidente Abd Rabo Mansur Hadi, que recibió la víspera el apoyo de la ONU, que advierte que el país árabe se dirige hacia una guerra civil.

Los hutíes siguen adelante con su ofensiva, a pesar del llamamiento de Naciones Unidas a reconocer la “legitimidad” del presidente y preservar la “unidad” del país. Su avance se ve frenado por la resistencia de tribus hostiles, según fuentes de seguridad.

En Taez (suroeste), tercera ciudad del país, miles de personas volvieron a protestar el lunes alrededor del campamento de las fuerzas especiales para reclamar la marcha de los comandantes de esas unidades considerados como favorables a los hutíes, indicaron varios manifestantes.

Cuatro manifestantes resultaron heridos por disparos al final del día cuando las fuerzas de seguridad se disponían a dispersar una nueva manifestación, según testigos.

La víspera, un manifestante murió y cinco resultaron heridos después de que milicianos chiitas dispararan contra las personas que se habían movilizado para impedir que tomaran Taez, tras haber conquistado el aeropuerto y la base militar contigua.

Los hutíes, cercanos al Irán chiita y que controlan la capital Saná y el norte de Yemen, tienen poderosos aliados en el ejército entre los fieles del expresidente Ali Abdalá Saleh, que gobernó el país entre 1978 y 2012.

Saleh apoya a los hutíes en contra del presidente Hadi que, por su parte, cuenta con el respaldo de las monarquías sunitas del Golfo, entre ellas Arabia Saudí. El ministro saudí de Relaciones Exteriores instó el lunes a los hutíes a poner fin a su “golpe de Estado”, a retirarse de “todos los edificios públicos” y a permitir “el restablecimiento del gobierno legítimo”.

El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a brindar el domingo su apoyo a Hadi y defendió la necesidad de preservar “la unidad” de Yemen.

Combatir la influencia de Irán

Hadi huyó de Saná y se refugió en Adén, después de que los hutíes tomaran la capital yemenita a principios de febrero. Prometió el domingo hacer todo lo posible por que sea “la bandera de la república de Yemen (la que) ondee sobre las montañas de Maran (bastión de los hutíes) en Saada (norte), y no la bandera iraní”.

Dos convoyes militares de hutíes, que se dirigían hacia Adén, tuvieron que dar media vuelta por la resistencia de tribus hostiles en Haijat al Abd y Al Maqatara, dos zonas situadas a 40 y 80 kilómetros de Taez, respectivamente, indicaron a la AFP responsables locales.

El ministro de Defensa, el general Mahmud al Subeihi, inspeccionó el lunes las fuerzas leales a Hadi en la región de Karsh, en la frontera entre las provincias de Lahj y Taez, y les instó a coordinar mejor sus posiciones para “frenar cualquier avance de los hutíes”.

En la provincia de Marib, al este de Saná, las tribus sunitas repelieron el lunes un convoy de hutíes en unos enfrentamientos que dejaron “decenas de muertos”, entre ellos seis combatientes sunitas, según fuentes tribales.

El jefe de la milicia chiita, Abdel Malek al Huti, hizo un llamamiento el domingo a la “movilización general” para continuar con su ofensiva en el sur del país contra, según él, los extremistas sunitas de Al Qaeda y del grupo Estado Islámico (EI).

Mientras que Al Qaeda en Yemen se considera como la rama local más peligrosa de la red extremista, el EI reivindicó los atentados suicidas del viernes en los que murieron 142 personas y 351 resultaron heridas en dos mezquitas de Saná frecuentadas por los hutíes. Y este lunes el EI anunció que había matado a 29 agentes de seguridad en la provincia de Lahj, sur de Yemen, en un mensaje difundido por Twitter.

“Guerra civil”

Yemen se dirige hacia “una guerra civil” y corre el peligro de “dislocarse” con “una creciente división entre el norte y el sur”, avisó el emisario de la ONU, Jamal Benomar, ante el Consejo de Seguridad, para quien la única solución al conflicto es política.

Por su parte, el jefe de los hutíes rechazó una oferta de diálogo propuesta por Riad, a petición del presidente Hadi. “El diálogo no se puede poner bajo los auspicios de cualquiera que alimente las tensiones en el seno del pueblo yemenita”, afirmó en clara referencia a Arabia Saudí.

Con información de milenio.com

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