October 20, 2017

Expertos en farmacología indicaron que en las últimas tres décadas los medicamentos biotecnológicos tuvieron un papel importante en el tratamiento de enfermedades en las que los fármacos tradicionales no lograron mejorar su desempeño por los efectos colaterales que producen.

La presencia de esos fármacos es creciente y se espera que continúe esa tendencia, puesto que en 2012 representaban 11 por ciento del mercado y se prevé para 2017 aumenten a 20 por ciento y para 2022 llegue a 40 por ciento.

En México, en los últimos cuatro años tuvieron un crecimiento de nueve por ciento, indicó el titular del Departamento de Farmacología del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), Gilberto Castañeda-Hernández.

El académico del Instituto Politécnico Nacional (IPN) explicó que a diferencia de las medicinas tradicionales que se producen mediante síntesis química de diversas moléculas, los biotecnológicos se elaboran con moléculas vivas.

Se diferencian de los químicos por sus estructuras complejas, su peso molecular que es mayor y su producción mediante procesos biológicos.

Al participar en el Seminario “Biotecnología de principio a fin”, comentó que el uso terapéutico de estos productos se enfoca a mantener la calidad de vida de pacientes con enfermedades crónico degenerativas, tales como cáncer, artritis reumatoide, hepatitis C, esclerosis múltiple y diabetes.

En el caso del cáncer de mama, los biotecnológicos inhiben el crecimiento del tumor porque el medicamento evita que las células malas se alimenten de las que están sanas y con esto se evitan muchas muertes.

Existen diferentes tipos de biotecnológicos, como hormonas, enzimas, moléculas conjugadas, factores de coagulación y citoquinas, entre otros, y los hay de primera, segunda y tercera generación.

De primera generación se cuenta al suero de caballo antitetánico, la insulina de cerdo (que al causar alergia severa debió sustituirse), la heparina de cerdo anticoagulante y las vacunas contra la rabia, la poliomielitis y la viruela, entre otras.

Entre los de segunda generación están la insulina humana y la hormona del crecimiento.

Mientras que los de tercera generación son aquellos obtenidos por ingeniería genética, con un mayor grado de complejidad en su proceso de producción y pueden actuar sobre estructuras localizadas en las células, pues son capaces de reconocer un antígeno (sustancia extraña en el organismo humano) y producir una respuesta celular para atacarlo.

Entre ellos se encuentran medicamentos innovadores contra algunos tipos de cánceres, artritis reumatoide o psoríasica e insulinas.

Al respecto, el gerente médico de Roche México, Jorge López, destacó los beneficios de esos medicamentos, pero advirtió que los biocomparables, que son el equivalente de los genéricos en los medicamentos químicos, deben ser regulados con mayor energía en México y no usarse en enfermedades aparentemente similares.

Con información de noticiasmvs.com

Comments are closed.